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miércoles, 3 de mayo de 2017

¿Cómo moverse por Sri Lanka? Los medios de transporte

tren sri lanka
En el famoso tren que parte de la localidad de Ella, por las tierras altas de Sri Lanka
Hemos explicado ya en el post anterior que preparamos nuestro viaje a Sri Lanka en tan solo 3 semanas, y eso implicaba que muchas cosas iban a quedar al azar y se resolverían ya en tierras ceilanesas. Entre todas esas cosas había una que nos preocupaba por encima de las demás: ¿cómo íbamos a movernos por allí?
Antes de ir habíamos leído y releído varios blogs y hablado con varios amigos (¡gracias, como siempre, por la ayuda!). Algunos habían optado por la opción de coche con conductor o tuk tuk y otros por moverse en transporte público. Nosotros, como os podéis imaginar, preferíamos la opción del transporte público pero iríamos viendo sobre la marcha…
En algún punto entre Tissa y Ella, posando con el autobús que nos llevó ese día.
Las distintas opciones son:
- Coche con conductor: es el método más rápido y cómodo. Permite ir a cualquier lugar con facilidad, a nuestro ritmo. Por el contrario, su precio es elevado (unos 50€ por día) e implica tener que ir con un conductor a todas horas (hay que negociar el precio para que este incluya el alojamiento y la comida del conductor). Nosotros sólo lo utilizamos para ir, de noche, del aeropuerto de Negombo a Galle (desde el aeropuerto no había otra opción a esas horas).
- Tuk tuk: el transporte más versátil, ideal para distancias cortas. Si bien nos permite llegar a cualquier lado, su precio es mucho más alto que el autobús (aunque seamos buenos regateando). Existe la opción de alquilar tuk tuk y utilizarlo para recorrer la isla; es súper original y una experiencia única, aunque nos parece que para largas distancias no es muy cómodo… También es útil para los trayectos dentro de las ciudades (sobre todo por Kandy, que es grande).
Esperando uno de los trayectos en tuk tuk.
- Autobús: para nosotros el transporte estrella. En Sri Lanka hay una amplia red de autobuses, que además son muy baratos y nos permiten interactuar con los simpáticos ceilaneses. Se pueden parar en casi cualquier lugar: basta con hacer una señal con la mano al autobús que vaya en la dirección que nos interesa y preguntar al conductor/revisor. Normalmente el revisor colocará nuestras mochilas en la parte delantera al lado del conductor o, si va muy lleno, en el maletero. Al entrar, nos sentamos y ya pasará el revisor, cuando pueda, a cobrarnos (no hay que comprar billete en taquilla). En todo momento los revisores y conductores fueron muy amables, indicándonos dónde bajar e incluso acompañándonos al autobús en el teníamos que hacer transbordo.  Si es posible, mejor tomar el autobús al inicio de la línea, para evitar aglomeraciones (en alguna ocasión iban realmente llenos, con bastante gente de pie…). Fue el medio de transporte que más utilizamos, sin duda. Además, su decoración colorista/psicodélica con telas de mil colores, figuritas de Buda y música a todo volumen le dan un plus que nos enamoró.
*Existen autobuses de compañías privadas (de colores vistosos) y autobuses estatales, de color rojo/granate. Estos últimos tienen un precio algo más barato, pero no vale la pena ponerse exquisito puesto que ambas opciones son muy baratas.
Los autobuses de color rojo, estatales, son algo más baratos que los privados.
Discreto autobús de una compañía privada.
En la mayor parte de los trayectos llevaremos las mochilas justo al lado del conductor.
- Tren: una de las mejores experiencias de todo el viaje a Sri Lanka fue el viaje en tren por las tierras altas y sus verdes campos de té. Si bien el viaje más famoso es entre las localidades de Ella y Happutale, nosotros continuamos hasta Hatton y al día siguiente hicimos Hatton-Kandy, que también vale mucho la pena. Es un medio de transporte muy barato; vale la pena pagar por 2ª clase en lugar de 3ª, aunque en 3ª van los ceilaneses y se está muy a gusto con ellos… Reservar el billete con antelación es notablemente más caro que comprarlo el mismo día, aunque no sabemos si comprando el mismo día pueden estar agotados los billetes (nosotros los compramos un par de horas antes y no tuvimos problema). El resto de trayectos en tren por el país son bastante lentos y en ocasiones van demasiado llenos…
La mano de una niña ceilanesa juguetea con el viento, en el tren entre Ella y Hatton.

Y NOSOTROS ¿CÓMO NOS MOVIMOS? 
Ya nos dimos cuenta el primer día de que el movernos por Sri Lanka no iba a ser problema, puesto que el transporte público (fundamentalmente el autobús) nos permitiría llegar a casi cualquier lugar.
Nuestros desplazamientos fueron los siguientes:
*Los precios del autobús y tren son por persona, los demás son por el trayecto para los dos; hemos redondeado 1€=150 rupias.
- Aeropuerto de Negombo – Galle: coche con conductor. Caro, pero era de noche, acabábamos de llegar y no encontramos otra opción. 7500 rupias/50€ el trayecto de más de 2 horas, con aire acondicionado.
- Galle – Unawatuna: nuestro primer autobús (¡bien jugado, chicos!), o “el trayecto que nos abrió los ojos”. 20 rupias/0,13€ por el trayecto de 15 minutos hasta el cruce desde donde caminamos 10 minutos más hasta la playa.
Primer autobús que cogimos en Sri Lanka, decorado con unas elegantes telas de ganchillo.
 - Unawatuna – Playa de Koggala (pescadores zancudos) – Mirissa: como queríamos ir desde la misma playa de Unawatuna hasta Mirissa haciendo una breve parada para ver los famosos pescadores zancudos, decidimos ir en tuk tuk. No regateamos demasiado bien y nos cobraron por el trayecto entero 1600 rupias/10,7€.
- Mirissa – Tangalle: volvimos a coger un autobús, aunque tuvimos que hacer transbordo en Matara. 25 rupias/0,16€ de Mirissa a Matara (20 minutos); y además 60 rupias/0,4€ por el trayecto de hora y media de Matara a Tangalle. Una vez en Tangalle nos faltaba llegar hasta el hotel, situado en una playa a 5-7 kilómetros, y no nos quedó otra que coger tuk tuk (700 rupias/4,7€).
- Tangalle – Tissa: en autobús. 100 rupias/0,67€.
Estación de autobús de Matara, donde hicimos transbordo en la ruta entre Mirissa y Tangalle.

Coqueta decoración la del autobús que cogimos.
 - Tissa – Ella: primero hay que llegar al cruce de Pannegamuwa, donde está la carretera principal que pasa cerca de Tissa. Se puede hacer caminando o en tuk tuk (400 rupias/2,67€). Allí tomamos bus (81 rupias/0,54€) hasta Welaway, lo que nos llevó una hora y media; y luego otra hora desde Welaway a Ella (60 rupias/0,4€). Este último trayecto, por carretera de montaña, es espectacular. 
*Sabemos que hay autobús directo de Tissa a Ella, pero al parecer no es muy frecuente.
En Tissa conocimos a Ajantha, quien nos ayudó a encontrar el autobús más rápido (y barato) entre Tissa y Ella. ¡Gracias!

En ocasiones los autobuses van repletos. Por ejemplo, cuando los niños salen del colegio.

- Ella – Hatton – Dalhousie: el famosísimo tren, que serpentea entre campos de té por las tierras altas ceilanesas, parte de Ella, y su tramo más bello es el que lleva a Happutale. Nosotros continuamos hasta Hatton (el billete 2ª Ella-Hatton son 160 rupias/1,07€, con una duración total de más de 4 horas). En la estación de Hatton había ya un autobús esperando para llevarnos a Dalhousie (70 rupias/0,47€), junto a un buen puñado de viajeros de todo el mundo.
Decenas de viajeros esperan, impacientes, la llegada del tren que lleva de Ella hacia el norte.

Por fin llegamos a Hatton, tras más de 4 horas de viaje
En la estación de tren de Hatton ya espera un autobús para llevarnos a Dalhousie. Sincronizados a la perfección. ¡Y apretados como sardinas!
- Dalhousie – Hatton – Kandy: regresamos a Hatton en bus; y allí cogimos de nuevo el tren, esta vez con destino Kandy (110 rupias/0,69€).
Los viajes en tren permiten un contacto cercano con los simpáticos ceilaneses.
En la estación de Hatton, esperando el tren que nos llevará a Kandy.
 - Kandy – Dambulla: 2 horas más en autobús, por 100 rupias/0,67€.
- Dambulla – Polonnaruwa – Dambulla: 90 rupias/0,6€ la ida y 96 rupias/0,64€ la vuelta (la ida de pie en un autobús muy lleno, la vuelta sentados en un autobús más rápido).

- Dambulla –Sigiriya – Dambulla: la ida en autobús hasta la entrada más próxima a la gran roca, nos costó 34 rupias/0,23€. Dado que Sigiriya no se encuentra en la carretera principal, para la vuelta no encontramos autobús que nos llevara a Dambulla. Por ello cogimos tuk tuk hasta el cruce de Inamaluwa (450 rupias) y de allí en bus hasta Dambulla (36 rupias/0,24€).
Esperando a subir al autobús, en la estación de Kandy.

Aunque en un primer momento parezca complicado, siempre encontraremos gente amable en la estación que nos indique cuál es nuestro autobús.
- Dambulla – Aeropuerto de Negombo: la gran odisea, puesto que no existe nada remotamente similar a una conexión directa, y tuvimos que hacer varios transbordos. De Dambulla a Kurunegala es una hora y media (76 rupias/0,51€). Allí llegamos a una caótica estación donde nos llevó bastante trabajo encontrar nuestro siguiente autobús; tras mucho (mucho) preguntar y rechazar autobuses privados VIP, encontramos el que nos llevaba a Negombo (2 horas y media, 98 rupias/0,65€). En Negombo tomamos otro bus en dirección al aeropuerto (que no “al aeropuerto”, nótese la diferencia); nos costó 20 rupias/0,13€, dejándonos en un cruce cercano al aeropuerto. Aquí ya nos rendimos: estábamos a 4 kilómetros de la terminal de salidas, llevábamos unas 6 horas de camino y era de noche, así que paramos un tuk tuk (250 rupias/1,67€).
Tren de Hatton a Kandy.
Eso es todo con respecto al transporte en Sri Lanka, si tenéis cualquier duda ya sabéis que podéis preguntar (haciendo clic aquí abajo, donde “comentarios”).
En la próxima entrada hablaremos un poco de precios y presupuesto ;)

miércoles, 26 de abril de 2017

Viaje de 10 días a Sri Lanka. La ruta realizada

Nuestra infografía sobre la ruta realizada y los medios de transporte empleados.
Acabábamos de llegar de nuestro viaje a Vietnam y se nos planteaba un reto mayúsculo: teníamos comprados los billetes a Sri Lanka y tan solo 3 semanas para preparar todo el viaje, desde cero.
Y, como nosotros somos culos inquietos y nos cunden mucho los días, nos planteamos un viaje muy intenso recorriendo la mayor parte de los lugares interesantes de Sri Lanka. ¡En sólo 10 días!
Pero claro, tenemos que reconocerlo: 10 días son MUY justos para ver Sri Lanka. No teníamos ni un día de descanso; cualquier problema de salud, retrasos con el transporte o incluso un día lluvioso podría dar al traste con nuestro plan. 
Prácticamente como nómadas, hasta en la playa con "la casa a cuestas".
A nuestro favor estaba el hecho de que en Sri Lanka no existen grandes urbes en las que pasar varios días; sino que prácticamente todos los lugares se pueden visitar en una sola jornada. Además, las actividades en la naturaleza (safari, excursiones por la montaña…) requerían madrugar muchísimo, por lo que los días “se alargaban” notablemente.
En un primer momento, tal y como  habían hecho muchos de los blogueros que habíamos leído y también algunos de nuestros amigos, habíamos pensado en movernos por Sri Lanka en un coche con conductor. El problema del precio y, sobre todo, de tener que ir a todos los sitios con un “guía”, nos llevaron a replantearnos esto. Finalmente, salvo alguna pequeña excepción, nos movimos en transporte público, rodeados de ceilaneses y todo nos salió a pedir de boca.
El autobús es, sin duda, la manera de movernos por Sri Lanka que más nos gustó.
NUESTRA RUTA POR SRI LANKA EN 10 DÍAS
Día 1 y 2: tras los vuelos Madrid – Dubai y Dubai- Sri Lanka, llegamos al Aeropuerto de Negombo a las 18:00h. Tras el papeleo, retrasos con las mochilas, cambiar dinero y demás… se hacen casi las 20:00h, y es de noche. Estamos cansados y la única manera que encontramos para ir a Galle fue en coche con conductor.
Día 3: por la mañana visitamos la ciudad de Galle. De allí en autobús hasta la playa de Unawatuna; después en tuk tuk hasta Mirissa haciendo una parada intermedia en la playa de Koggala para ver a los pescadores zancudos. Seguimos en autobús hasta Tangalle, y de allí en tuk tuk hasta nuestro alojamiento en la playa de Rekawa. Por la noche, excursión a la playa para ver a las tortugas.
Largas playas de arena fina y fuertes corrientes.
Día 4: por la mañana damos un agradable paseo por las paradisiacas playas de Rekawa. Después nos dirigimos a la ciudad de Tissa, visitando sus blancas dagobas y recorriendo su enorme lago al atardecer.
Colorida estampa en Tissa.
Día 5: nos levantamos a las 03:30 para hacer un safari por el Yala National Park. Por la tarde desplazamiento a Ella, donde visitamos una fábrica de té.
Elefante en el Yala National Park.
Día 6: subida al Mini Adam’s Peak. Después, viaje en el panorámico tren desde Ella hasta Hatton, una de las mejores experiencias del viaje. De Hatton nos trasladamos a Dalhousie en autobús, donde dormimos.
Magníficas vistas desde lo alto del Mini Adam's Peak.

Campos de té vistos desde el tren que nos llevó de Ella a Hatton.
Día 7: nos levantamos a las 01:45 para subir al Adam’s Peak y disfrutar del amanecer desde la cima de esta montaña sagrada. Tras el descenso volvemos a Hatton en autobús y, desde allí, en tren hasta Kandy. En Kandy vemos un espectáculo de danzas típicas y conocemos un poco la ciudad.
Primeros escalones del descenso del Adam's Peak. Mil metros de desnivel, más o menos.
Día 8: recorremos Kandy y celebramos el día de la poya con los ceilaneses, visitando el Templo del Diente de Buda. Por la tarde autobús hasta Dambulla, donde llegamos casi a la hora de cenar.
Ceilaneses orando en el Templo del Diente de Buda, en Kandy.
Día 9: pronto por la mañana salimos hacia Polonnaruwa, donde recorremos en bicicleta sus antiguos templos. Regresamos a Dambulla a media tarde, y visitamos sus espectaculares cuevas.
Uno de los templos de Polonnaruwa.
Día 10: el último día no podía ser menos y nos preparamos para la gran maratón. Madrugamos para ir a Sigiriya, y afrontamos el vertiginoso ascenso hasta la cumbre de su enorme roca. Regresamos al mediodía a Dambulla, para volver al aeropuerto de Negombo en autobús (tras varios transbordos…). Llegamos al aeropuerto de noche y sin un gramo de energía, quedándonos dormidos en el suelo durante 5 horas.
En lo alto de la gran roca de Sigiriya.
¡¡BONUS!!: tenemos escala de 6 horas en Dubai y sacamos fuerzas para hacer una pequeña escapada.  

Como veis, fue un viaje vibrante, en el que no tuvimos prácticamente ni un minuto de descanso. La ventaja es que pudimos conocer gran parte de la isla en tan solo 10 días; aunque pensamos que para hacer esta ruta lo ideal sería añadir un par de días más: posiblemente uno para pasear por los campos de té en los alrededores de Ella, y otro para disfrutar de las playas del sur (Rekawa, Tangalle, Mirissa, etc…).
Por el contrario, hay lugares interesantes de Sri Lanka que no pudimos visitar; como por ejemplo las Llanuras de Horton (cerca de Nuwara Eliya) y las ruinas de Anuradhapura. En caso de disponer de más días también se podría visitar la península de Jaffna (al norte) y algún otro parque nacional.
En conclusión, fue una ruta muy intensa pero que nos permitió descubrir uno de nuestros (a partir de ahora) destinos favoritos. Proximamente, en el blog, lo iremos detallando día a día.
Curioso templo (Golden Temple) en Dambulla.

lunes, 24 de abril de 2017

Preparativos para el viaje a Sri Lanka y pequeña introducción

Sonrientes en Sigiriya.
Sri Lanka, la antigua Ceilán, la isla de los mil nombres. La lágrima de la India, dicen algunos; nosotros preferimos considerarla como la Perla del Índico. Exótica, misteriosa y fascinante, Sri Lanka ofrece al viajero playas kilométricas, tierras altas con campos de té, gente amable y una gastronomía realmente sabrosa.
¿Por qué nos decidimos por Sri Lanka? Tenemos que ser sinceros y decir que, en un primer momento, no estaba entre nuestros destinos pensados. Pero varios amigos la habían visitado recientemente (trayendo excelentes referencias) y nos encajaba a la perfección con los 10 días que teníamos de vacaciones, así que… ¡adelante!
Viaje en tren por las tierras altas de Sri Lanka.
 
UN POCO SOBRE SRI LANKA
La República Socialista de Sri Lanka es una isla con forma de lágrima situada al sudeste de la India, en el Golfo de Bengala. Tiene una superficie de algo más de 65000 km2, y una población de, aproximadamente, 20 millones de ceilaneses. (Nota: el término correcto es ceilaneses, ceilandeses o esrilanqueses. Cingaleses se refiere solo a los de esta etnia, sin tener en cuenta a la minoría tamil, que representa el 9% de la población). 
El budismo es mayoritario en la población (70%); sin embargo, también están representados el hinduismo, el cristianismo y el islam.
La isla posee 1340 kilómetros de costas y es, en su mayor parte, llana. Sin embargo, en el centro de Sri Lanka se elevan las verdes y fértiles “tierras altas”, donde proliferan campos de té.  Algunos picos en la zona superan los 2000 metros de altitud, siendo los más relevantes el  Pidurutalagala (2524 metros de altitud) y el Adam’s Peak, este último considerado sagrado por los ceilaneses.
Sri Lanka en el mapamundi. Foto tomada de es.wikipedia.org
El clima de Sri Lanka es tropical y húmedo, aunque con gran variabilidad entre sus zonas costeras y las zonas centrales altas (mucho más frías). Se podría dividir el año en cuatro periodos: la temporada monzónica en el sudoeste (mayo a septiembre), la temporada monzónica en el nordeste (diciembre a febrero) y las dos épocas intermonzónicas. Los meses más calurosos son, generalmente, marzo y abril.
Sri Lanka alberga, a pesar de su pequeño tamaño, una cantidad y variedad de fauna y flora realmente llamativa. El 15% de su territorio está protegido, y en algunos de sus parques nacionales podemos contemplar fácilmente sus animales más emblemáticos: elefantes, leopardos, cocodrilos, monos… No podemos olvidar tampoco su gran variedad de aves (garzas, ibis…) y de reptiles (cobra, pitón, varanos…). 
"Stilt fishermen", o lo que es lo mismo: pescadores subidos a un palo, típicos (antaño) de la costa sur de Sri Lanka.
Se cree que los primeros habitantes de Sri Lanka provenían del norte de la India, eran buenos comerciantes y exportaban canela a Egipto. El primer reino cingalés se forjó con la llegada a la isla del príncipe indio Vijaya, en el siglo IV a.C.  El budismo entró en Sri Lanka en el siglo III d.C; en los siguientes 1200 años se produjeron sucesivas invasiones desde la India, por parte de los tamiles o por reyes cingaleses. Estos dos grupos étnicos presentaban notables diferencias culturales y políticas, por lo que su relación nunca fue buena.
A partir de 1505 los portugueses colonizaron la isla; posteriormente ésta fue controlada por holandeses y más tarde por los británicos, quienes le otorgaron el nombre de Ceilán (Ceylon) en 1802.
Ceilán consiguió su independencia en 1948 y, en 1972, cambió su nombre al actual Sri Lanka. Pero poco después, en 1983, tras unos duros enfrentamientos en la península de Jaffna donde fueron asesinados 2000 tamiles, comenzó una guerra civil que no finalizó hasta 2009.
En el año 2004 una nueva desgracia afectó a la isla. El gran tsunami del sudeste asiático de ese año se cebó especialmente con Sri Lanka; las costas sur y este fueron las más dañadas, en algún punto el mar entró hasta 2 kilómetros en tierra. Perecieron unas 30000 personas y más de un millón y medio tuvieron que huir de sus hogares. 
Monje budista en Polonnaruwa.
En los últimos años Sri Lanka ha vivido un espectacular auge económico, con una notable mejoría de sus infraestructuras, pasando a ser un destino turístico emergente. Son cada vez más los viajeros de todo el mundo que quieren acercarse a este maravilloso país para conocer su historia, sus monumentos (tiene ocho lugares considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), su naturaleza, su gastronomía y la amabilidad de sus gentes.
A nosotros no nos cabe duda de que merece muchísimo la pena.
 
LOS PREPARATIVOS 
Vuelo: no existen vuelos directos desde España hasta Sri Lanka. Hay que hacer como mínimo una escala; los vuelos cuestan, generalmente, a partir de 600€. En nuestro caso hicimos Madrid-Dubai-Colombo y Colombo-Dubai-Madrid.
Vacunas/salud: no exigen vacunas obligatorias. Pero hay que tener las vacunas de rutina y es deseable estar vacunado de hepatitis A y fiebre tifoidea. Según las guías americanas (actualizadas en 2016) no se requiere profilaxis contra la malaria; según las recomendaciones españolas (2015) el riesgo es limitado y únicamente necesitamos evitar las picaduras de msoquitos. No olvidar que debemos beber siempre agua embotellada y evitar, en la medida de lo posible, alimentos crudos.
Exultantes tras descender los más de mil metros de desnivel del Sri Pada, montaña sagrada de Sri Lanka.
Época del año para viajar: como ya hemos comentado antes, existen dos temporadas de monzón (mayo a septiembre en el sudoeste y diciembre a febrero en el nordeste) y en marzo-abril es la época más calurosa. Dado que las zonas más visitadas están en el cuadrante sudoeste del país, parece lógico pensar que la peor época es de mayo a septiembre. Nosotros fuimos en enero y el tiempo fue ideal, sin lluvias y con temperaturas cálidas pero soportables.
Documentación: necesitamos pasaporte con una validez de al menos 6 meses. Además, se requiere un visado electrónico (llamado ETA, se obtiene en la web www.eta.gov.lk ) que nos permite la entrada al país por un máximo de 30 días y cuesta 35$. Se hace todo online, fácil, y llega al correo electrónico en poco tiempo (hay que llevar impreso dicho correo, aunque la verdad es que luego no nos lo pidieron).
Dinero: la moneda de Sri Lanka es la rupia ceilanesa (LKR). El cambio es, aproximadamente 1€ = 150-160 LKR. En algunos sitios aceptan dólares. 
Seguro: el seguro nos costó unos 45 € por persona (teníamos un 5% de descuento por haberlo contratado a través de algún blog de viajes). 
Festividad de la poya, en Kandy.
Ropa y material: decidimos ir con lo mínimo posible, puesto que teníamos que dormir cada noche en una ciudad y hacer numerosos trayectos en bus, tuk-tuk, etc…
-    Mochila grande (55 litros).
-    Pequeña mochila plegable e impermeable multifunción (nos vino de maravilla).
-    Ropa interior.
-    Camisetas.
-    1 pantalón largo transformable.
-    2 pantalones cortos.
-    Pantalón largo ancho traído de Tailandia (pijama/paseo/relax).
-    Chubasquero.
-    Abrigo plegable (imprescindible para la subida al Sri Pada, hacía muchísimo frío).
-    Chanclas ducha/playa.
-    Sandalias.
-    Zapatillas trekking.
-    Bañador.
-    Toalla súper absorbente.
-    Gafas de sol.
-    Frontal.
-    Botiquín (con antibióticos, y demás…)
-    Móvil y cargador.
-    Cámara de fotos, batería de repuesto, trípode y cargador.
-    Paraguas (de los plegables, no llegamos a usarlo).
-    Crema solar, repelente de mosquitos.
-    Bolsa ropa sucia.
-    Neceser (con lo básico).
-    Libreta/diario y bolígrafos.
-    Monedero oculto, tipo cinturón (nuestra queridísima riñonauer).
-    Pasaporte, copia del seguro, billetes de avión, papeles del visado.
-    Papeles de reserva de alojamientos.
-    Almohada hinchable para el viaje en avión.
-    Adaptador para el enchufe.
-    Libro de lectura.
-    Guías de Sri Lanka.
-    Dinero.

Ahora ya conocemos un poquito más sobre Sri Lanka y sobre qué tenemos que tener en cuenta para preparar un viaje a este bonito país. A partir de la próxima entrada en el blog, la ruta realizada, el presupuesto y mucho más. 
Vistas desde la cima del mini Adam's Peak, en Ella.

jueves, 30 de marzo de 2017

Ho Chi Minh City. Paseando por la antigua Saigon


Con la estatua de Ho Chi Minh, frente al edificio del Comité Popular.

Ho Chi Minh City (HCMC) es la ciudad más grande y poblada de todo Vietnam; con más de 8 millones de habitantes (que superan los 15 si contamos el área metropolitana), constituye el principal polo económico e industrial del país.
La vieja Saigon, como se la conocía desde la época colonial francesa (en que era capital de la Conchinchina) hasta 1975; tiene una historia más que interesante y, fruto de ello, ofrece al viajero numerosos lugares que merece la pena visitar. 
Paseando por las calles de Ho Chi Minh City.
Si bien la ciudad es muy extensa, gran parte de sus lugares más importantes se pueden recorrer a pie, siendo precisos solo 1-2 días para conocer con cierta profundidad HCMC. Así pues, tomando como lugar de referencia el Mercado de Ben Thang, el llegar al Palacio de la Independencia, Catedral de Notre-Dame, Ayuntamiento, Ópera o distrito financiero supondrá menos de media hora caminando.
Por otro lado, en las afueras y proximidades de la ciudad existen algunos puntos de interés, como pueden ser los túneles de Cu Chi, el templo de Cao Dai o el enorme parque Hoang Van Thu. 
Sala de recepciones, en el interior del Palacio de la Reunificación.

 Nuestro breve recorrido por Ho Chi Minh City
Llegamos al aeropuerto de HCMC a medio día; y nada más pisar tierra nos damos cuenta de que la tranquilidad de Phu Quoc se ha transformado súbitamente en un caos de gente y cláxones. Además, la lluvia hace que el día pinte todavía un poquito peor.
Habíamos solicitado que nos recogieran en el aeropuerto (a los del hotel, por 20$), por lo que nos ahorramos la búsqueda de transporte en medio de todo el barullo. Aunque, una vez allí, vemos que las compañías de taxi ofrecen transporte al centro de la ciudad por 180000 dongs (unos 7,5€) y que incluso existe un autobús (el 152) que puede llevarnos a la plaza del mercado Ben Thanh por un precio todavía menor. Vamos, que nos ha salido la jugada bastante bastante cara…
Animado tráfico en Ho Chi Minh City. Para cruzar es sencillo: lento pero constante, lento pero constante...

Llegamos al hotel, dejamos las maletas y nos ponemos los chubasqueros para salir a la calle. Sin embargo, a los 10-15 minutos comenzamos a notar esa sensación de “cosquilleo” en la tripa que poco a poco aumenta hasta ser dolor y…el resto de la tarde y noche los dos pegados al baño. Posiblemente la cena del día anterior, pensamos. La cuestión es que el primer día en la vieja Saigon no ha sido agradable, la verdad.
Hidrátate bien, que nos hace falta...
...
Nos levantamos pronto (06:00), con buen cuerpo (a pesar de lo del día anterior), y decidimos exprimir la mañana al máximo para poder conocer, al menos, lo más importante de HCMC.
Nuestro hotel está muy próximo al parque 24/9, que atravesamos para llegar a uno de los puntos más interesantes e importantes de la vida en HCMC: el mercado de Ben Thanh, situado en una de las arterias principales de la ciudad, la calle Le Loi.  
Puerta principal del mercado Ben Thanh, en la calle Le Loi.
Si bien los ciudadanos de Ho Chi Minh City realizan sus compras con asiduidad en este laberinto de pasillos estrechos repletos de objetos de todo tipo, se trata de un lugar bastante turístico. Constantemente nos ofrecerán recuerdos, camisetas o comida; a buenos precios (mejorables regateando). En este lugar debemos prestar especial atención a nuestras carteras y bolsos.
Pasillos estrechos, llenos de vida.
Difícil no encontrar algo que nos pueda gustar.
Nuestra siguiente parada es, quizá, la que más nos impactó de toda la ciudad. El Palacio de la Reunificación tiene un indudable valor histórico; es fácil recordar la imagen de un tanque norvietnamita atravesando la verja que lo protegía en abril de 1975, poniendo así fin a la Guerra de Vietnam.
Actualmente se puede visitar (siempre y cuando no haya recepciones oficiales), pagando una entrada de 30000 dongs. Por las mañanas cierra a las 11:00h, desconocemos si abre por las tardes también. Los pasillos de su interior parecen detenidos en el tiempo; su decoración, pasillos y objetos expuestos nos transportan a la década de los 70. La sala de recepciones, la vivienda del presidente y, especialmente, los sórdidos sótanos nos llamaron bastante la atención.
Los jardines y el Palacio de la Reunificación.

Detalle de la sala de recepciones, con el busto de Ho Chi Minh.

Sala de comunicaciones. Años 70 total.

Recorriendo los sórdidos pasillos.

Otra habitación, con decoración retro-futurista.

Detalle de otra de las salas de recepciones.
Tras la visita del palacio nos acercamos a la catedral, a pocos minutos caminando. La Catedral de Notre-Dame, construida en el siglo XIX, no es vistosa por dentro; sin embargo, vale la pena acercarse a contemplar el que en su época fue el edificio más alto de Saigon.
Catedral de Notre-Dame.

Vista de otra de las animadas calles de HCMC, desde el Palacio de la Reunificación.
Continuamos la visita hasta llegar al “Comité Popular”, el ayuntamiento de HCMC. Se trata de un suntuoso edificio situado en la parte alta de una enorme plaza. Allí cerca, frente a las puertas del ayuntamiento, se halla una gran estatua de Ho Chi Minh. Decenas de vietnamitas y también turistas acuden a este lugar para tomarse una de las fotos más típicas de la ciudad.
El Comité Popular, actual ayuntamiento de Ho Chi Minh City.
Primer plano a la estatua de Ho Chi Minh.
Seguimos caminando por el barrio más moderno de la ciudad, en el que todas las grandes marcas disponen de tiendas. Esto contrasta profundamente con la gran cantidad de banderas y carteles comunistas de la ciudad. No en vano, hemos de recordar que Vietnam es una República Socialista con economía de mercado (muy similar a China, vamos).
Edificio de correos.

Perfecta definición de República Socialista con economía de mercado.

Por la calle abundan carteles de este tipo.

Otro de los carteles de las calles de Ho Chi Minh City.
Pasamos por delante de la Casa de la Ópera, así como bajo los fastuosos edificios del hotel Carabelle y el Continental Saigon, famosos por haber aparecido en alguna película.
Nos adentramos después en el barrio financiero, de esbeltos rascacielos entre los que destaca la Bitexco Financial Tower, el edificio más alto de HCMC. 
Bitexco Financial Tower, el edificio más alto de la ciudad.

Pequeño pero animado callejón en el que se encontraba nuestro hotel.
Sobre las 12:30, tras una mañana bien aprovechada, regresamos al hotel para poner rumbo al aeropuerto, poniendo punto y final a nuestro viaje.
Se acaba lo bueno, se acaba nuestro viaje. Cám ơn, Vietnam!