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miércoles, 10 de mayo de 2017

Ibón de Plan (desde Plan)

No es la princesa de la leyenda, pero bien lo parece.

Cuenta la leyenda que en la noche de San Juan, justo antes de salir el sol, emerge desde las aguas del Ibón de Plan la figura de una mora que se perdió en esas montañas huyendo de las guerras entre moros y cristianos. La joven danza sobre las aguas, rodeada de serpientes de todos los colores. Pero sólo aquellos con corazón puro y sin pecado pueden verla. Como dicen en el valle: “Si ye que i puyas bela maitinada de San Chuan ta l’ibón, y no la biéses, abrás de pensare en labá-te l´anima… Sólo es güellos limpios pueden biere a la prinzesa mora de las cumbres”. (Si es que subes alguna mañana de San Juan al ibón, y no la vieras, habrás de pensar en lavarte el alma… Sólo los ojos limpios pueden ver a la princesa mora de las cumbres).
Más allá de la leyenda, el Ibón de Plan (también conocido como Basa de la Mora) es uno de los enclaves más pintorescos y conocidos del Pirineo Aragonés; motivos no le faltan.
Hoy os contamos una ruta menos masificada pero tremendamente bella para ascender al precioso ibón. 
Ultimos metros antes de llegar a las orillas del ibón.
FECHA: 28 de abril de 2017
ITINERARIO: Plan – Ibón de Plan – Plan.
ALTITUD MÍNIMA Y MÁXIMA: 1076 m (Plan); 1917m (orilla del ibón).
DESNIVEL: 908 metros, tanto de ascenso como de descenso.
DISTANCIA: 12,66 kilómetros.
DURACIÓN: 2 horas y media de ascenso; 2 horas de descenso (con calma).
CLIMATOLOGÍA: magnífico día soleado. A primera hora bastante fresco a la sombra (3ºC).
DIFICULTAD: no existen grandes dificultades, a excepción del desnivel a cubrir. Ruta notablemente más exigente que la que asciende al ibón desde Saravillo, no apta para todos los públicos.
ATENCIÓN:
- En la fecha en que subimos todavía quedaba nieve en zonas umbrías a partir de los 1600 metros. Precaución en zonas de pendiente.
- Debido al deshielo (estábamos en pleno abril) el río bajaba con fuerza; por lo que atravesarlo podía ser más complicado de lo normal (cruzando por un tronco en una ocasión y en otra saltando de piedra en piedra).
- Una vez salimos del barranco y ya nos aproximamos a la cubeta del ibón, el camino no está del todo bien señalizado. Sin embargo, la dirección es evidente.
CONSEJOS:
- En verano el ibón puede estar muy masificado. Se recomienda evitar temporada alta o, en caso contrario, madrugar mucho para evitar las aglomeraciones y disfrutar de este lugar plácidamente.

Nuestro recorrido comienza en la localidad de Plan, situada en el Valle de Chistau, uno de los valles más remotos y bonitos del Pirineo Aragonés. Para llegar debemos tomar la carretera que va desde Barbastro hasta Francia pasando por Aínsa y, a la altura de Salinas de Sin, desviarnos hacia el Valle de Chistau.
Llegamos a Plan y tomamos un desvío hacia la derecha que nos lleva hacia las piscinas municipales. Allí podemos aparcar el coche, justo al lado del cartel que nos indica el comienzo del camino.
*Existe la posibilidad de continuar por la pista 2 kilómetros más, hasta el punto en el que comienza el estrecho sendero.
 Al lado de las piscinas aparcaremos, justo al pie de estos carteles que indican el inicio de la ruta.
Son aproximadamente las 8 de la mañana cuando, después de calzarnos las botas y abrigarnos un poco (a esas horas hace bastante fresco), comenzamos a andar a buen ritmo por la pista que transcurre paralela al río Zinqueta.
Durante 2 kilómetros (unos 20-25 minutos), dicha pista llanea e incluso desciende un poco (este tramo se puede realizar en coche).
La pista comienza llaneando o incluso en descenso, paralela al río Zinqueta.
En un determinado momento encontramos un desvío a mano izquierda, señalizado por carteles de madera; el desvío nos obliga a ascender con fuerte pendiente.
El camino se estrecha y va ganando altura con rapidez, transcurriendo por medio de un denso bosque. La senda es evidente en todo momento, señalizada con marcas blancas y amarillas.
Abandonamos la pista al llegar a este desvío, bien señalizado.
Ganamos altitud mientras caminamos por el bosque.
Ascendemos por la margen derecha del río hasta la cota 1440 aproximadamente, en que debemos cruzar su cauce. Debido al deshielo, el río baja crecido y debemos hacer equilibrios por un tronco habilitado a modo de puente. Con cuidado, que nos podemos dar un chapuzón.
Haciendo equilibrios para cruzar el río (foto tomada en el descenso).
Tras atravesar el río continuamos el ascenso. De vez en cuando pasamos por una zona de bosque más abierto que nos permite divisar, a lo lejos, algunas cumbres nevadas. Entre ellas reconocemos el Pico Bachimala, ascendido el verano pasado.
Valle de Chistau y el macizo del Bachimala al fondo.
Cruzamos de nuevo el río, saltando de roca en roca (con algo de esfuerzo), al llegar a los 1700 metros de altitud.
En este punto la nieve comienza a hacer acto de presencia, ya que nos encontramos en cara norte. Si bien hay tramos nevados con algo de pendiente, en ningún momento suponen peligro alguno, y podemos rodearlos si nos desviamos unos pocos metros del camino habitual.
Toca cruzar de nuevo el río; esta vez saltando de piedra en piedra.
Cuando llevamos caminando unas dos horas llegamos a un paraje en el que la pendiente se suaviza, el bosque se abre y aparece una zona de prados. Entre los árboles ya se adivinan las nevadas cimas de las montañas que rodean el ibón.
Perdemos durante unos metros las marcas del camino (aquí cuesta algo más seguirlo), pero la dirección es evidente. Pronto nuestra ruta confluye con la que viene desde Saravillo.
La pendiente suaviza y el bosque comienza a clarear, ¡llega lo bueno!
La pendiente, aunque nevada, es suave y carece de complicaciones.
Desde aquí nos quedan simplemente unos 10 minutos de llanear por el prado hasta llegar a las orillas del magnífico Ibón de Plan.
La estampa es maravillosa: las aguas del ibón, congeladas parcialmente, reposan tranquilas y en silencio, flanqueadas por nevadas cumbres verticales. Idílico.
La Peña de la Una, la Peña de la Ribereta, Picollosa… son algunas de las cimas que rodean al ibón y le confieren esa bellaza inaudita. A nuestra derecha se intuyen, también, las cimas de las Peñas de las Diez, las Once y Mediodía, y que sirven de “reloj solar” a los habitantes del Valle de Chistau.
Tras esa muralla de árboles se encuentras las aguas del ibón.
¿Canadá? No, no... el majestuoso Ibón de Plan, en el Pirineo Aragonés.

El ibón está rodeado de cumbres que superan con creces los 2500 metros de altitud.
La cara sur de las peñas las Once y Mediodía, con menos nieve que las laderas orientadas al norte.
Ante tan bello panorama decidimos sentarnos a la orilla del ibón durante un largo rato, prácticamente en soledad (solo había 3 personas más), disfrutando del paisaje en silencio.
Tras algo más de una hora de reposo, en la que aprovechamos para comer algo, empieza a llegar más gente, por lo que nos parece que ya es hora de regresar.
Sin palabras.
El camino de vuelta lo hacemos siguiendo la misma ruta, aunque con bastante calma y realizando varias paradas para beber y tomar fotografías.
Llegamos de nuevo al coche tras unas dos horas de descenso. Es la hora de comer, así que decidimos entrar en un restaurante del pueblo para recargar energías. Después, aún tenemos ganas de dar un pequeño paseo por los pueblos del valle, tranquilos, recónditos y con una belleza inusitada.
Ruta realizada, aproximadamente, sobre el mapa.
Ruta realizada según el reloj GPS.

Perfil de la ruta. La gran planicie del centro es porque estuvimos caminando y haciendo fotos a orillas del ibón.

Escala MIDE de dificultad. Fácil pero con más de 900 metros de desnivel, no para todos los públicos...
En resumen, podemos decir que el ibón de Plan es una de las excursiones imprescindibles de todo amante del Pirineo. Si bien esta ruta que presentamos no es apta para todos los públicos, sí que es bella y menos transitada que la que accede al ibón desde Saravillo, por lo que es ideal para aquellos montañeros que gusten de recorrer el monte de forma tranquila.
Flotando sobre los reflejos del agua.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Mesa de los Tres Reyes (2444 metros), desde el Refugio de Linza

FECHA: 8 de septiembre de 2016
ITINERARIO: Refugio de Linza – Collado de Linza – Foya d’a Solana – Mesa de los Tres Reyes – Foya d’a Solana – Collado de Linza – Refugio de Linza.
ALTITUD MÍNIMA Y MÁXIMA: 1320 metros (Refugio de Linza); 2444 metros (Cima Mesa de los Tres Reyes).
DESNIVEL ACUMULADO: 1360 metros de desnivel positivo.
DISTANCIA: 17,31 kilómetros.
DURACIÓN:
–    1 hora y 20 minutos al Collado de Linza.
–    1 hora y 40 minutos al poste indicador de caminos en la Foya d’a Solana.
–    1 hora y 55 minutos al inicio del karst.
–    3 horas y 30 minutos a cima (45 minutos de descanso).
–    7 horas y 30 minutos hasta el Refugio de Linza.
DIFICULTAD:
-    Extremar precaución en la zona del karst, donde hay profundas simas y grietas en las rocas.
-    Justo antes de llegar a cima hay dos pequeños pasos que requieren ayuda de las manos, muy fáciles y sin patio. No suponen problema alguno.
CLIMATOLOGÍA:
-    Nubes bajas al inicio que se transforman en niebla espesa al ir ascendiendo.
-    En el camino de vuelta el día se despeja poco a poco y al final sale algo el sol.
ATENCIÓN:
-    Zona con frecuentes nieblas. Mapa, brújula y GPS muy recomendables.
-    Una vez llegamos al último tramo de ascenso, vemos que el camino se bifurca (ver foto). Se puede ascender tanto por la izquierda (más complicado, superar una chimenea fácil) o por la derecha, camino elegido por nosotros y sin dificultades relevantes.
-    La zona del karst, con nieve, puede ser peligrosa.

La bucólica Cabaña del Sobrante, sobre fondo boscoso.
La Mesa de los Tres Reyes (“Mesa d’os tres reis” en aragonés, “Hiru erregeen mahaia” en euskera) es una cumbre mítica, denominada así por estar situada en el punto de confluencia entre el Reino de Aragón, Reino de Navarra y Vizcondado de Bearn. Según cuenta la leyenda, en ella se reunían los reyes de cada uno de los territorios para discutir asuntos importantes.
Sea cierta o no esta historia, la realidad es que en el momento actual la muga entre Aragón, Navarra y Francia se sitúa en otra pequeña cima algo más oriental, la Table des Trois Rois (2421 metros); puesto que en la cumbre principal únicamente hacen frontera Aragón y Navarra.
Se trata de una cima muy frecuentada, sobre todo por montañeros vascos y navarros, puesto que alcanza la mayor altitud de Navarra (2444 metros).

Aprovechando un festivo local, decidimos conocer este precioso valle con un compañero de trabajo. Suponemos que, al estar fuera de temporada alta y ser un día entre semana (jueves), no se tratará de un lugar tan frecuentado como en los fines de semana de verano.
Salimos en coche a las 6 de la mañana desde Huesca en dirección a Jaca, la cual atravesamos, continuando la ruta hasta Puente la Reina. Allí vemos un desvío hacia Echo y Ansó, que debemos coger. Una vez en Echo, nos desviamos a la izquierda, por una bella carretera de montaña hasta la localidad de Ansó. Desde allí, una pista asfaltada de unos 15 kilómetros nos permite llegar, en un primer momento, al aparcamiento de Zuriza y, posteriormente, al Refugio de Linza.
Aparcamos el coche y entramos al refugio a tomar un café para despejarnos.
El día ha amanecido nublado, vemos a nuestro alrededor las montañas tapadas por densas nubes. Perspectivas poco halagüeñas aunque creemos (o, mejor dicho, deseamos) que posiblemente más tarde se despeje el día. Según las previsiones meteorológicas, únicamente puede haber alguna tormenta aislada, por la tarde. Sin embargo, eso no nos desanima, puesto que el simple hecho de caminar por el monte ya nos supone una buena desconexión del quehacer diario.
El camino comienza unos metros al noreste del refugio, atravesando unas vallas de madera. Es curioso que, a pesar de ser una ruta tan frecuentada, no exista un cartel indicador del inicio de la ruta.
Inicio del camino, por senda evidente.
Empezamos por un terreno herboso que asciende con moderada pendiente, en dirección noroeste, dejando a nuestra derecha las aguas del Barranco de Petrechema.
La senda es ancha y evidente, subimos los primeros minutos a un buen ritmo. El terreno, habitualmente de un verde intenso, parece algo apagado debido a la larga época de sequía este verano. A pesar de ello, el entorno es bonito.
Amplia senda. A nuestra derecha, el Barranco de Petrechema.
La pendiente suaviza un poco en un momento en que la senda cambia de rumbo hacia el norte, en las proximidades de la Fuente del Cubilar de Petrachema, donde sorprendemos a un gigantesco rebaño de ovejas que pastan tranquilamente.
Como ovejas por su casa.
El camino vuelve a tomar dirección este mientras gana de nuevo pendiente, dejando a nuestra derecha la Cabaña de Linza. A nuestra derecha se halla la piramidal cima de La Paquiza Linzola (2108 m), todavía respetada por las nubes. La señalamos como posible objetivo para otro día, dada su esbelta figura.
La piramidal silueta de La Paquiza Linzola.
Tras 1 hora y 20 minutos de camino llegamos al Collado de Linza. En este punto, hacia la derecha parte la senda al Petrechema. Nosotros, no obstante, nos dirigimos hacia la izquierda (norte/noroeste), en suave descenso hacia la Foya d’A Solana.
Un poco más tarde (a 1 hora y 40 minutos del inicio) nos encontraremos con un gran cartel señalizador de los desvíos a Lescún y Belagua, así como la dirección en que se encuentra la Mesa de los Tres Reyes.
Llegando al Collado de Linza.
Evidente cartel indicador, en el punto de confluencia de numerosos senderos.
Hacemos caso a la indicación, comenzando seguidamente un nuevo ascenso hacia una enorme zona kárstica, de rocas color gris claro. En este punto la niebla ya es espesa, por lo que hay que extremar la precaución: un descuido nos puede llevar a meter la pierna en una de las abundantes grietas o a caer en alguna de las profundas simas.
Por lo visto, la niebla es frecuente en esta zona, de ahí que los mojones de roca indicadores del camino sean frecuentes. Es fácil seguirlos, pero no está de más tener a mano un buen GPS, por si acaso.
La niebla otorga a esta zona un aspecto fantasmagórico, como de otro mundo. Estamos rodeados de una amplia zona rocas, salpicada de algunos árboles que parecen querer apartarse a nuestro paso. Y silencio, un silencio absoluto que lo envuelve todo.
Durante unos 15-20 minutos cruzamos el karst, a ritmo tranquilo para evitar sustos. Abordamos un breve tramo de descenso hasta llegar a un pequeño valle situado a los pies de los Picos de Budoguía.
La niebla lo rodea todo en la zona del karst.
Siluetas misteriosas, ambiente místico.

Árbol muerto con una forma característica.

Extremar la precaución por la presencia de grietas y simas.
En este momento la ruta tuerce de nuevo hacia el este, otra vez por terreno herboso, cómodo.
Con buen ritmo seguimos ascendiendo, aunque continuamente dudando de si debemos continuar, ya que la niebla es cada vez más y más espesa. El hecho de que la senda esté bien señalizada y que tenemos un GPS nos tranquiliza bastante y nos anima a seguir.
A pesar de la niebla, la senda está bien señalizada en todo momento. Continuamos ganando altitud.
A las 3 horas (aproximadamente) de ruta notamos que la capa de niebla va menguando, y que unos débiles rayos de sol empiezan a acariciar nuestra piel. Quizá, con suerte, pocos metros más arriba podamos disfrutar de un día soleado.
La senda gana desnivel por un terreno algo rocoso, hasta que llegamos a una especie de collado a unos 2350 metros de altitud. Son escasos los metros que nos separan de la cima, justo delante de nosotros.
Sin embargo, la pirámide somital de la Mesa de los Tres Reyes se muestra inexpugnable por su cara oeste. Desde este punto vemos dos opciones. Una de ellas parte hacia la izquierda (norte), y la otra rodea la cima por su cara sur. (Ver foto).
Nosotros nos decantamos por esta segunda opción, puesto que el camino parece más marcado y bien señalizado.
Aunque desde lejos parece que se puede tratar de un tramo aéreo, realmente es una senda ancha y sin exposición. Únicamente requiere superar un par de pasos con ayuda de las manos, pero sin entrañar dificultad alguna, apto para (casi) todos los públicos.
En este punto podemos tomar cualquiera de las dos opciones. La de la derecha (rodea la cara sur del pico), fácil.

En algún momento nos ayudamos de las manos; sin dificultad ni exposición.
Esta senda nos deposita en el collado que separa la Mesa de los Tres Reyes (pico principal) de la Tabla (2421 metros), donde realmente se juntan Aragón, Navarra y Francia.
Desde el collado únicamente nos queda recorrer los últimos metros por una cresta ancha que carece de dificultades.
Últimos metros a cima.
Por fin, tras 3 horas y media de camino, llegamos a la cima, a 2444 metros de altitud.
Allí nos recibe una estatua de San Francisco Javier, patrón de Navarra; así como una pequeña réplica del Castillo de Javier.
Las vistas, sin embargo, nulas. La niebla lo invade todo, sin permitirnos ver más allá de unas decenas de metros. Una lástima, puesto que el paisaje, suponemos, debe de ser hermoso.
En la cumbre pasamos aproximadamente 45 minutos, comiendo y bebiendo algo. A pesar de las nubes, la temperatura es bastante agradable, lo que invita a descansar tranquilamente.
Compartimos cima con unos simpáticos montañeros de Huesca, quienes nos toman las obligatorias fotos de cima. Conversamos animadamente durante un rato, y nos indican que el camino que ellos han utilizado para superar los últimos metros (el que rodea la cima por el norte) es bastante complicado, ya que supera un chimenea algo vertical. Así pues, nuestra opción (rodear la cima por el sur) parece bastante más sencilla.
Cima. Réplica del Castillo de Javier y estatua de San Francisco Javier.
Reemprendemos la marcha, de vuelta, por el mismo camino.
A pesar de no poder disfrutar de las vistas, disfrutamos de una jornada de naturaleza y aire libre, conversando sobre mil temas distintos y desconectando de la rutina.
El regreso no entraña dificultad ni complicación alguna, a excepción de que debemos prestar atención a las marcas del camino para no perdernos en la niebla.
En este enorme mojón abandonamos el pequeño valle para ascender a la zona kárstica (está bien señalizado).

Amplia zona de rocas grises, que contrasta con el terreno herboso del fondo.
Cuando llegamos al Collado de Linza el día parece despejar, permitiéndonos ampliar las vistas de la zona baja del valle.
Aprovechamos, pues, para tomar algunas bonitas fotografías: las nubes que juegan con la cima del Petrechema, el frondoso bosque del Barranco de Petrechema, la pequeña Cabaña de Sobrante…todos ellos con un encanto especial. 
El día parece que quiere despejar.

Cima de La Paquiza Linzola.

Algunas nubes se aferran a las montañas. Bellísimo paisaje.

Nubes jugando con la cima de las montañas.

Paseo en familia.

Cabaña de Linza, que dejamos a nuestra derecha al ascender.
Tras 7 horas y media de camino llegamos de nuevo al Refugio de Linza, donde hemos aparcado nuestro coche.
Ruta realizada.

Perfil de la ruta.
Escala MIDE de dificultad.
En conclusión, una agradable jornada de monte, en un entorno que no conocíamos pero que nos ha dejado muy buen sabor de boca. Tendremos que regresar de nuevo para conocerlo en su máximo esplendor.
¿Este otoño?
Quizá…

sábado, 10 de septiembre de 2016

Tuca de Salvaguardia (2738 m)



FECHA: 21 de agosto de 2016
ITINERARIO: Hospital de Benasque - Puyadeta d'es Aranesos – Portillón de Benás – Tuca de Salvaguardia – Portillón de Benás – Ibón inferior de Vilamorta – La Besurta – Hospital de Benasque.
DESNIVEL: 1060 metros positivos.
DISTANCIA: 17,34 kilómetros.
DURACIÓN:
                    1 hora 45 minutos hasta el Portillón de Benás (10 minutos de descanso).
                    2 horas 45 minutos hasta la Tuca de Salvaguardia (40 minutos de descanso).
                    4 horas hasta el Portillón de Benás.
                    5 horas y 20 minutos hasta el Ibón Inferior de Vilamorta (descanso 15 minutos).
                    5 horas y 45  minutos hasta La Besurta.
                    6 horas y 50 minutos hasta el coche.
DIFICULTAD:
                    El tramo de la sirga, dotado de una cadena,  no es complicado pero no gustará a aquellos que tengan vértigo. En caso de estar mojado extremar la precaución.
                    Encontrar la senda que se dirige al Ibón inferior de Vilamorta no es fácil, requiere cierta orientación.
CLIMATOLOGÍA: día soleadísimo y sin una sola nube. En cambio, en la vertiente francesa, mar de nubes.
ATENCIÓN:
-  Ausencia de agua para beber durante el camino (hay algún riachuelo y los ibones, pero por lo transitado de la zona no parecen aguas adecuadas para el consumo).
-  La vista del Macizo de las Maladetas es inmejorable.
La Tuca de Salvaguardia, desde aproximadamente el inicio del camino (foto tomada de regreso).


La Tuca de Salvaguardia, también conocida como Tuca de Cabellut, es, sin duda, uno de los mejores miradores del Pirineo. Situada estratégicamente frente a la cara norte del Macizo de las Maladetas, nos permite contemplar los glaciares de las montañas más altas del Pirineo.
Debemos desplazarnos a la localidad de Benasque/Benás, y continuar por la carretera en dirección norte. Un poco antes de finalizar la carretera (recordamos que estaba proyectada la conexión con Francia, pero las obras se abandonaron), encontramos un desvío hacia los Llanos del Hospital de Benasque. Allí encontramos un gran aparcamiento y un coqueto hotel, en un entorno incomparable.

Bonito hotel en un entorno idílico.


En temporada veraniega es recomendable madrugar para encontrar con más facilidad aparcamiento en la zona, puesto que se trata de uno de los destinos más populares del Pirineo, como ya veremos.
Son las 08:30 de la mañana cuando comenzamos a caminar en dirección este. El camino comienza en un verde prado, por el que transcurre caprichoso el río Ésera, en estos momentos a unos 1750 metros de altitud.
Desde el inicio de la ruta ya vemos nuestro objetivo. Más abajo, a la derecha, la Peña Blanca, por donde subiremos.


Caminamos a buen ritmo por este tramo, a modo de calentamiento, y en unos 15 – 20 minutos llegamos a un cartel indicador que debemos tomar hacia la izquierda (hacia la derecha es el camino habitual que lleva hasta la Besurta y el Forau d’Aiguallut). Desde dicho cartel vemos, enfrente, la Peña Blanca, por donde pasa nuestro camino antes de llegar al Portillón de Benás.
El camino ahora empieza progresivamente a ganar pendiente, aunque sin llegar a ser una pendiente dura. Transcurre en todo momento por la margen izquierda de un pequeño riachuelo que viene desde la Peña Blanca.
A nuestras espaldas, mientras vamos ganando altura, podemos divisar ya las cumbres de algunos picos, como por ejemplo las Tucas de Lliterola; a nuestra derecha empezamos a ver  las nevadas cumbres de los tresmiles de la zona.
Tramo en que se acentúa la pendiente, por la Puyadeta d'es Aranesos.

Camino bien señalizado, evidente.
Pronto comenzamos a ganar unas magníficas vistas.


Continuamos subiendo por la Puyadeta d'es Aranesos, y poco a poco van desapareciendo los árboles, convirtiéndose en una zona de prados, aproximadamente a unos 2200 metros de altitud.
Tras algo más de 1 hora y media llegamos a un cruce señalizado con un poste de madera, en el que nuestro camino confluye con los que vienen del Portillón de Benás, del Puerto de la Picada  y de la Besurta.
Desde dicho poste de madera hasta el Portillón de Benás nos quedan simplemente 5 minutos de fácil camino.

Llegando al Portillón de Benás, que nos separa de la casi siempre nublada vertiente francesa.


El Portillón de Benás es un estrecho paso entre la Tuca de Salvaguardia y el Pico de la Mina, a 2444 metros de altitud. Se trata de un paso natural que comunica la Ball de Benás con el vecino valle francés, en el que se encuentran los Lacs Boums du Port. El Portillón fue utilizado en primer lugar como paso de peregrinos que se hospedaban en el Hospital (situado en lugar distinto al actual); para posteriormente ser utilizado como paso de gente en la Guerra Civil española y más actualmente por turistas y montañeros.
Las vistas desde el Portillón de Benás son envidiables, con el espectacular macizo de las Maladetas hacia el sur. Al norte asoman las azules aguas de uno de los pequeños ibones franceses.
Aprovechamos el lugar para tomar unas cuantas fotografías, comer algo e hidratarnos, puesto que el sol nos golpea con fuerza. Saludamos a numerosos montañeros y turistas, algunos bien preparados y otros…no tanto. Es curiosa la romería de gente que va a subir hoy este pico, que si bien es fácil, requiere preparación física y material adecuado.
Placa informativa, situada en el Portillón de Benás.

Vistazo hacia los ibones de la vertiente norte.

Macizo de las maladetas. En los glaciares ya aflora bastante hielo.

Pllan d'Estañ, desde las alturas. En época de deshielo esta zona se convierte en un lago.


El camino hacia el Pico Salvaguardia surge unos metros antes de llegar al Portillón, por su parte izquierda.
Va ascendiendo por una senda bien marcada, ganando metros con rapidez por medio de terreno herboso. En varios momentos el camino cruza zonas de piedra que, con lluvia o nieve, pueden entrañar cierto peligro.
Nos queda recorrer el camino del Portillón a la cima.


A los 20 minutos llegamos a la zona de la sirga. Es una de estas zonas de piedra que, a pesar de no ser demasiado aérea ni peligrosa, sí que es mejor pasar asegurados. La sirga se encuentra en muy buenas condiciones y nos permite aferrarnos a ella con tranquilidad.
Pasada la sirga, en 15 minutos más llegamos, por una senda ya sin problemas, hasta la cima de la Tuca de Salvaguardia o Tuca de Cabellut. En total hemos empleado hasta ahora unas 2 horas y 45 minutos.

Paso de la sirga. No entraña gran dificultad.
Últimos metros a cima.


Las vistas desde la cima son espectaculares en todas las direcciones.
Hacia el norte vemos un mar de nubes que solo permite asomarse a las cumbres más altas; y a nuestros pies los Lacs Boums du Port.
Hacia el este asoma la Tuca de la Mina; y progresivamente aparecen el Puerto de la Picada, Tuca del Puerto de la Picada, Tuca Blanca de Pomero, Picos Forcanada, Plan dels Aigualluts, Tuca Cap de Toro, Tuca de Mulleres, Tuca de Salenques, Tuca de Aiguallut, Aneto, Maldito, Maladeta, Pico de Alba...La lista es casi interminable.
Podemos afirmar que nos encontramos en el mejor mirador del macizo de las Maladetas, y uno de los más espectaculares del Pirineo.
Lacs Boums du Port y mar de nubes en la zona francesa.

Posets y compañía.

Aneto, Maladetas, Alba, etc...

Mar de nubes en la zona francesa.

Zoom con detalle al Aneto.

Compartimos cima con una docena de montañeros, que charlan entretenidos. Tomamos las fotografías de rigor y comemos algo, aprovechando el día soleado y sin apenas viento. Nos quedamos tres cuartos de hora en cima, decidiendo descender pronto para prolongar un poco la ruta visitando, quizá más tarde, el Ibón inferior de Vilamorta.
El camino de descenso del Salvaguardia se hace cómodo, por lo que descendemos rápidamente. Llegamos de nuevo al Portillón de Benás, muy concurrido por montañeros que vienen tanto de la vertiente francesa como de la aragonesa.
Nosotros seguimos nuestra ruta, ahora en dirección a la Besurta. Al principio la senda se dirige hacia el este, llaneando o en suave descenso. Vale la pena echar la vista atrás de vez en cuando, puesto que la imagen del Salvaguardia desde este punto es impactante. ¡Parece mentira que hayamos subido por ahí!
Vista atrás hacia el Salvaguardia.


Una vez superada una pequeña charca a nuestra izquierda (que a finales de verano puede estar seca), el camino comienza a descender mediante amplias lazadas.
En este momento debemos prestar atención, puesto que de una de las lazadas del camino principal parte una senda, poco pisada (y no señalizada) que nos lleva al Ibón inferior de Vilamorta. Durante unos 15-20 minutos alternamos tramos de senda con tramos en los que debemos fiarnos de nuestro sentido de la orientación. Sin embargo, dado que el ibón se encuentra justo enfrente de nosotros, encontrarlo no debe suponer ningún problema.


Pequeña charca que puede estar seca en verano (foto tomada en noviembre 2015).


Llegamos a la orilla del Ibón inferior de Vilamorta a las 5 horas y 20 minutos del inicio de la ruta. Se trata de un pequeño lago de montaña, de tonalidad azul oscura, escondido en un rincón recóndito del valle. Nos sentamos durante unos breves minutos a descansar un poco, junto con varias familias que se han acercado caminando desde La Besurta, a solo 10 minutos de aquí (hay que recordar que, en periodo estival, existe un autobús que realiza la ruta desde el Hospital de Benasque a La Besurta, estando el tráfico cerrado a vehículos particulares).
Orientándonos por tramo boscoso, antes de llegar al Ibón inferior de Vilamorta.

Ibón inferior de Vilamorta.

El ibón está en un entorno espectacular.

Reemprendemos la marcha por un camino suave y ahora bien señalizado, hasta llegar a la Besurta. A pesar de que nos planteamos el tomar el autobús de vuelta, creemos que el regreso al Hospital de Benasque por la pista (en lugar de por la senda) va a ser muy cómodo y así podremos disfrutar de las espectaculares vistas del valle.
Regresamos al coche por la pista. El valle es espectacular.

Recorremos la pista, cruzándonos en un par de ocasiones con los autobuses, y llegamos al coche de nuevo tras casi 7 horas de camino.
 
Escala MIDE de dificultad.
Perfil de la ruta.
Ruta realizada.
Ruta realizada según el GPS.

Ha sido una bonita jornada, visitando uno de los mejores miradores del Pirineo. Sabemos, sin duda, que volveremos en muchas más ocasiones.