lunes, 23 de enero de 2017

Viaje a Vietnam. Sapa: trekking entre arrozales

Una anciana de la etnia hmong muestra una radio recién adquirida a algunos de los vecinos de su localidad.
La ciudad de Sapa, situada al noroeste de Vietnam, es una de las paradas más habituales en cualquier viaje a Vietnam. Se encuentra a 1600 metros de altitud, entre verdes montañas y campos de arroz, y es un lugar excelente para los amantes del senderismo. Además, la presencia en la zona de diversas etnias (hmong, dao do…), hace de su visita una experiencia todavía más interesante.
Sin embargo, el aumento exponencial del turismo (de unas pocas centenas al año en la década de los 90 a más de 150000 en la actualidad) está haciendo que esta región remota pierda gran parte de su autenticidad. A pesar de los precios elevados (intentando cobrar por casi todo) y que la zona está pelín masificada, todavía podemos encontrar algún momento de tranquilidad perdiéndonos por alguno de sus escondidos caminos. He aquí nuestra experiencia:
Llegamos a la localidad de Lao Cai a las 06:20 de la mañana, en el tren nocturno desde Hanoi. El viaje ha sido tranquilo aunque no hemos descansado del todo bien por el traqueteo del tren.
Una vez bajamos del tren, todos los extranjeros somos abordados por decenas de personas que nos ofrecen el servicio de furgoneta privada a Sapa. En el tren nos pedían 100000 dongs/persona (4€); sin embargo, negociando con uno de los hombres que nos reciben, conseguimos el trayecto por 50000 dongs por persona (2€). Más tarde nos enteramos de que, nada más salir de la estación, a la izquierda, hay unos autobuses amarillos que realizan el mismo recorrido por 30000 dongs. 
A nuestra llegada a Lao Cai, decenas de personas nos esperan para ofrecernos el servicio de furgoneta a Sapa.

Buenos (y borrosos) días. Mantenemos la sonrisa a pesar de haber dormido más bien poco.
Así, pues, montamos en la furgoneta 9 personas (¡cada una a un precio distinto!) y nos dirigimos a Sapa por una carretera tremendamente sinuosa. El trayecto dura aproximadamente una hora, en un entorno hermoso aunque parcialmente cubierto por nubes bajas.
La furgoneta nos deja en la plaza principal de Sapa. Nada más bajar, unas 15-20 mujeres de la etnia hmong nos ofrecen, insistentemente y con un buen inglés, alojamiento o contratar con ellas un trekking por la zona.
Preferimos tomarnos la cosa con tranquilidad e ir al hotel, situado a unos 5 minutos caminando de la plaza, por una calle con bastantes restaurantes y tiendas. Llegamos al hotel Phuong Nam y, tras dejar nuestras maletas en la habitación, decidimos contratar con ellos un trekking con guía por las localidades de Ta Van y Lao Chai (300000 dongs por persona, unos 12€).
Hemos quedado con el guía a las 09:30, así que aprovechamos para desayunar unos noodles de ternera y pancakes de chocolate justo enfrente del hotel.
Noodles de ternera y café con leche. El desayuno de los campeones.
El guía, acompañado de unos 9-10 viajeros más, acude puntualmente a su cita. Montamos en una furgoneta que nos lleva, por una carretera en mal estado, unos 7-8 kilómetros en dirección este. Bajamos de la furgoneta y comenzamos a caminar por una pista estrecha, aunque asfaltada. Pronto se unen al grupo unas 12 mujeres de la etnia hmong, quienes tímidamente se acercan a nosotros y nos preguntan el nombre, de dónde venimos, etc… Resulta curioso que tengan un inglés bastante más digno que el del guía.
Las archiconocidas terrazas de arroz del valle de Sapa.

Ya desde el inicio de la ruta el paisaje es bonito, aunque algo empañado por la neblina.

En un primer momento nuestras acompañantes nos ofrecen conversación y se muestran interesadas en conocernos.
Descendemos hacia el fondo del valle, llegando a la localidad de Lao Chai. El paisaje, compuesto por verdes montañas y las típicas terrazas de arroz, no se muestra en todo su esplendor ya que la neblina y las nubes bajas nos impiden verlo en su totalidad.
Recordad: en la zona de Sapa hace fresquito, ¿eh? .
Preciosas las terrazas de arroz.
Las primeras tres horas de ruta transcurren por un camino fácil, con suaves ascensos y descensos, por terreno asfaltado. Atravesamos un par de aldeas, deteniéndonos a ver las escuelas, lugares de artesanía… Las mujeres hmong siguen con nosotros, aunque ya simplemente paseando a nuestro lado.
Saltando a la comba en el colegio.

Niños jugando con una especie de canicas.
Nuestras acompañantes durante el camino.
Hacemos un alto en el camino para comer algo en un pequeño restaurante. Arroz, tofu, pollo y verdura componen el menú.
En algunos momentos las nubes parecen desaparecer y nos dejan ver las montañas del entorno.

Aprovechando un descanso para tejer.
Una vez recuperadas fuerzas seguimos la marcha. A partir de ahora la cosa se complica, puesto que durante un rato caminamos por medio de las terrazas de arroz, en un terreno con charcos y resbaladizo por el barro. En este momento las mujeres hmong ayudan a algunos de los turistas a superar con éxito los pasos más complicados. Parece increíble que se muevan con tanta soltura por un terreno tan resbaladizo con unas simples chanclas de plástico mientras los turistas, equipados con botas de montaña, lo pasan mal en el barro. 
Durante un rato caminaremos por los resbaladizos bordes de las terrazas.
Detalle de los coloridos pañuelos.
Nos encontramos ahora en el otro lado del valle, y ascendemos primero por un terreno boscoso y posteriormente atravesamos durante un rato un bosque de bambú. El día es frío y nuboso(a recordar: en Sapa hace mucho frío, hay que llevar ropa de abrigo), pero vale la pena realizar esta ruta. Posiblemente, en días soleados sea mucho más espectacular.
Rodeados de campos.

Lástima del día nublado, ya que el paisaje es espectacular.

En el bosque de bambú.
Al poco de salir del bosque de bambú llegamos a una cascada, desde la que disponemos de unas vistas más que notables. El valle es amplio, salpicado de pequeñas aldeas rodeadas de terrazas de arroz. Paramos durante un rato a disfrutar del paisaje antes de descender de nuevo hasta llegar al río principal y dar por finalizada la ruta.
Las vistas desde la cascada (dicha cascada, vista desde arriba, no es nada del otro mundo...)
Es entonces cuando las mujeres hmong pasan realmente a la acción. De repente, todas avasallan a los turistas intentando vender los productos de artesanía que han llevado en los cestos de su espalda durante todo el camino. A pesar de nuestra constante negativa, no cejan en el empeño y nos ofrecen insistentemente pañuelos y demás objetos decorativos. Aquellos viajeros que han sido ayudados durante el camino (realmente había tramos en los que era fácil resbalar) se sienten “en deuda” con las mujeres y les compran bastantes cosas. Parece que esto funciona así: se ganan la confianza del turista para que posteriormente sea más fácil que les compren algo.
NOTA: vimos varios carteles en la zona en la que las autoridades de la zona piden a los viajeros que no compren a la gente que ofrece sus productos en la calle.
Nada más acabar la ruta comienza la compra-venta de productos de artesanía.

Cruzando un puente colgante en buena compañía.
Esperando pacientemente.
Regresamos a Sapa en furgoneta, algo cansados aunque satisfechos de la bonita ruta realizada.
Una vez en la ciudad vamos al hotel a ducharnos y dormir una merecida siesta. Al levantarnos decidimos salir a pasear un poco por Sapa. El frío es notable, quizá por ello la mayor parte de las tiendas venden ropa de montaña. Destacan, sin duda, las chaquetas marca North Face que venden en prácticamente todas las tiendas. A pesar de que se trata de probables falsificaciones, la verdad es que resulta realmente difícil asegurarlo al 100% porque el nivel de detalle es increíble. Nosotros decidimos comprar alguna y realmente cumple su función de abrigarnos en la gélida noche de Sapa.
Cenamos el restaurante Little Sapa, que nos habían recomendado. Los noodles con vegetales y el pollo al curry están deliciosos, así que nosotros lo recomendamos también.
Tras la cena, sobre las 21:00, regresamos al hotel para descansar.
Las calles de Sapa ya de noche, repletas de tiendas y restaurantes.

viernes, 20 de enero de 2017

Viaje a Vietnam. Hanoi: dulce introducción al caos.

Caótico tráfico en Hanoi. Todo un reto el cruzar las calles.
Tras un largo vuelo, con escalas en París y Guangzhou, llegamos por fin a Vietnam. Y lo hacemos a su capital, Hanoi, una ajetreada ciudad de tráfico caótico en la que podemos encontrar, sin embargo, rincones sosegados donde disfrutar del tranquilo transcurso de la vida en el sudeste asiático.
Nada más llegar al aeropuerto debemos rellenar el papel del visado (solicitado previamente por internet) y pagar 25$ por persona. En pocos minutos nos dan el permiso de entrada, por lo que accedemos al control de pasaportes y, por fin, estamos en territorio vietnamita.
Nos recoge el taxista del hotel, tal y como habíamos acordado por internet, y en poco más de media hora llegamos a la puerta del Hanoi 3B homestay. Allí nos reciben amablemente con un té con leche, plátanos y unos zumos deliciosos mientras esperamos a poder entrar en la habitación. Buen recibimiento, sí señor.
Aunque no sea gran cosa, tras un viaje eterno esto sienta de maravilla.
Dejamos las mochilas en la habitación, nos duchamos y, a pesar de que estamos cansados, nos disponemos a conocer la ciudad. El hotel está muy bien situado, así que iremos caminando.
En primer lugar nos dirigimos al Complejo del Mausoleo de Ho Chi Minh. Se trata de una amplia zona, siempre llena de turistas vietnamitas, con unos bonitos jardines, el palacio presidencial, un museo, la pagoda del pilar único y la casa de pilares. Pagamos la entrada (40000 dongs) y recorremos tranquilamente, bajo un sol de justicia, todo el complejo. Puede ser curioso, pero para el turista no supone una visita demasiado interesante. Eso sí, para los vietnamitas supone una especie de lugar de peregrinación, y lo visitan en enormes grupos dirigidos por guías que gritan a través de megáfonos. Tranquilidad, lo que es tranquilidad, no hay demasiada.
El mausoleo en sí, donde reposan los restos de Ho Chi Minh, no lo visitamos.
Detalle del Palacio presidencial.

En el interior del Complejo del Mausoleo de Ho Chi Minh.
Una vez salimos del recinto nos dirigimos a la enorme plaza Ba Dinh. En ella destaca el enorme cubículo de mármol que es realmente el mausoleo de Ho Chi Minh. En los alrededores, gigantescos edificios de hormigón de clara inspiración soviética.
Posando en la gigantesca plaza Ba Dinh, con el mausoleo de Ho Chi Minh al fondo.

Día soleado para pasear por Hanoi, ideal.

El Mausoleo de Ho Chi Minh.
Seguimos caminando por la ciudad hasta llegar a la Plaza de la estatua de Lenin, justo al lado de la Torre de la Bandera y de la Ciudadela imperial. Este último emplazamiento, a pesar de ser interesante, no lo visitamos por dentro (había que pagar, no teníamos demasiado tiempo antes del anochecer y estábamos cansados).
Detalle de la Torre de la Bandera. Como su nombre indica, es una torre con una bandera. Y poco más.
Continuamos la ruta llegando al Templo de la Literatura. Se trata de un antiguo templo, construido en honor a Confucio allá por el siglo XI, siendo la primera universidad de Vietnam. Pagamos la entrada (30000 dongs, 15000 los estudiantes) y paseamos por su interior. Destaca la sala principal, con una estatua de Confucio, y los pequeños estanques y apacibles jardines. Asimismo, en el recinto hay numerosas losas de piedra situadas sobre estatuas de tortugas; en dichas losas aparecen los nombres de los mejores estudiantes que hubo en la universidad durante varios siglos. En el Templo de la Literatura coincidimos con varios grupos de estudiantes recién graduados, lo que aporta color y ambiente festivo al lugar.
Entrada al Templo de la Literatura.

¡Jejejeje, me he ahorrado la mitad del precio de la entrada por mi carnet de estudiante!

Jóvenes vietnamitas celebrando una fiesta de graduación.
Tras la visita nos dirigimos al bar Koto, en el que probamos los primeros bocados de comida vietnamita (rollitos vegetales fríos y arroz con vegetales). Nada destacable el bar, a pesar de estar recomendado en algunas guías.
Nos acercamos a uno de los epicentros de la vida en Hanoi: el lago Hoan Kien. Rodeamos sus orillas, con un gran ambiente ya entrada la noche. Numerosas parejas pasean por este lugar tan romántico.
Como estamos cansados, decidimos regresar al hotel, aunque pasando previamente por el mercado nocturno. Dicho mercado solo funciona de viernes a domingo, y en él podemos encontrar ropa y todo tipo de recuerdos de Vietnam, a buenos precios (imprescindible regatear). A pesar de que no tuvimos ningún problema, conviene tomar precaución ante posibles carteristas.
Sobre las 19:30, agotados no solo por la caminata sino por el largo viaje, llegamos al hotel y vamos a dormir. Mañana será otro día.
Bullicioso mercado nocturno, justo al lado de nuestro hotel.
Ruta realizada el primer día.
2º día
Hemos dormido como bebés, así que con las pilas a tope encaramos un día entretenido en Hanoi.
El desayuno en el hotel es contundente (noodles, verduras al vapor, arroz… y, además, la posibilidad de elegir algunos platos a la carta). Damos buena cuenta de toda la comida y preparamos la mochila, que nos guardarán en el hotel mientras pasamos los dos días siguientes en Sapa.
Salimos del hotel en dirección sur, para llegar enseguida al mercado Dong Xuan, el más grande de Hanoi. Construido a finales del siglo XIX, se trata de un enorme edificio con laberínticos pasillos repletos de todo tipo de artículos en venta. Si bien es un lugar bastante turístico (y por ello con precios algo más elevados), en él se palpa fielmente la realidad local.
En los estrechos pasillos del mercado Dong Xuan apenas resta espacio para pasar.
Una vez salimos del mercado decidimos pasear por el barrio antiguo de la ciudad, recorriendo  las calles perfectamente ordenadas por gremios: herreros, joyeros, herboristas… Realmente un espectáculo para los sentidos.
Cada calle un gremio. En esta hacen pequeños objetos religiosos de madera.

Siempre se pueden cargar las motos un poquito más. Las vimos peores, sin duda.

Corbatas, pañuelos, blusas... comprar objetos de seda en Vietnam es una buena opción.
Seguimos nuestra ruta hasta la Catedral de San José, situada en una coqueta plaza muy frecuentada por mochileros. Por desgracia, la catedral está cerrada y no podemos visitarla.
Al fondo asoma la Catedral de San José.
Aprovechamos para hacer un alto en el camino y entrar en el Hanoi House, un pequeño bar con terraza y vistas privilegiadas a la catedral. Se accede desde la plaza a través de un sórdido callejón, pero luego el lugar es acogedor y agradable. Nos refrescamos con unos buenos zumos naturales.
Pues no están nada mal estos zumos naturales, ¿no?
Tras el descanso vamos hasta la prisión de Hoa Lo. Construida por los franceses a finales del siglo XIX, inicialmente fue utilizada para recluir a presos políticos vietnamitas. Con el paso de los años y en plena Guerra de Vietnam, a ella enviaron a los norteamericanos que caían en manos de los vietnamitas del norte. La entrada nos cuesta 30000 dongs (15000 con carnet de estudiante). Paseamos por su interior visitando las celdas y contemplando algún horripilante método de tortura (guillotinas, etc…). La visita a la prisión, aunque con historia interesante, no nos gusta demasiado. Prescindible.
Echando un vistazo a las celdas de la prisión de Hoa Lo. La apodaban, irónicamente, la "Hanoi Hilton".
Antes del anochecer nos acercamos al Museo Nacional de Historia Vietnamita. Se trata de un edificio bastante espectacular, pintado de un llamativo color ocre. La entrada nos cuesta 30000 dongs (15000 con carnet de estudiante). Aunque apenas disponemos de 45 minutos antes de su cierre, nos parece una visita entretenida.
Con los últimos rayos de sol sobre el horizonte pasamos por delante de la Ópera hasta llegar al lago Hoan Kien, hoy todavía más animado que el día anterior. 
Majestuoso edificio de la Ópera.

Llega el atardecer a Hanoi. Una buena manera de disfrutarlo es pasear por las orillas del lago Hoan Kien.
Sin embargo, antes de pasear un poco por las orillas del lago, vamos al Teatro de las Marionetas de Agua, para comprar las entradas con algo de antelación (suele estar lleno y no queremos perdernos el espectáculo). Pagamos 100000 dongs + 20000 por “poder hacer fotos” (esto último es una especie de timo, no vale la pena pagarlo…y si quieres hacer las fotos las haces igual).
Ya con las entradas en el bolsillo decidimos, ahora sí, disfrutar de las vistas del lago. Llamativo, sin duda, el precioso puente iluminado con luz roja, y que permite el acceso al Templo de Ngoc Son. Más al fondo, en otra pequeña isla del lago, la Torre de la Tortuga, emblema de la ciudad de Hanoi.
Puente de madera que nos acerca al Templo Ngoc Son.
Entramos al Teatro de las Marionetas de Agua, lleno de turistas. El espectáculo, amenizado por música tradicional vietnamita en directo, representa varias escenas de animales y de la vida cotidiana, durante aproximadamente una hora. Resulta curioso, cuando menos, el ver moverse las marionetas sobre el agua con tanta soltura. Recomendado acercarse a uno de estos espectáculos durante la estancia en Vietnam.
El espectáculo de las marionetas de agua se acompaña de música en directo.
Detalle, algo movido, de las marionetas de agua.
 

Al finalizar callejeamos por una zona bastante animada, repleta de bares y restaurantes, de camino al hotel.
Cenamos, muy muy bien, en el restaurante 5 spices, que nos habían recomendado. Tras cenar, volvemos al hotel, donde cogemos nuestras mochilas pequeñas (las grandes nos las guardan) y los resguardos para cambiar por los billetes del tren a Sapa (160$ ida y vuelta para 2 personas).
Ruta realizada el segundo día.
Llegamos a la estación y, justo antes de entrar al edificio principal, una persona nos indica que no tenemos que ir allí, sino que la tenemos que seguir. Aunque con dudas, la seguimos. Allí, cerca de las vías, hay una mesa destartalada en la que dos hombres cambian nuestros resguardos por billetes de tren. Imaginaos la situación: en una zona oscura, fuera de la estación, dos hombres os cambian los resguardos por unos supuestos billetes. ¿Huele a timo? Pues la verdad es que no, que eso funcionaba así. Raro, pero así fue.
Una vez entramos al tren y la revisora nos da el visto bueno, nos quedamos más tranquilos. Disponemos de un camarote con literas, para cuatro personas, muy acogedor. Compartimos viaje con una pareja japonesa, ruidosos pero simpáticos. El viaje de Hanoi a Lao Cao, donde tenemos que bajar, dura unas 8 horas, que aprovechamos para dormir (y ahorrarnos una noche de hotel).
Pues este es nuestro camarote, acogedor y confortable. ¡A dormir!

lunes, 2 de enero de 2017

Alojamiento en Vietnam. ¿Dónde dormimos?


Los hoteles en los que nos alojamos tenían, en general, habitaciones enormes y muy cuidadas.
Como ya hemos comentado previamente, la oferta de alojamientos en Vietnam es muy amplia, por lo que incluso en temporada alta no vamos a tener problema para encontrar sitios donde dormir.
Debido a que disponíamos de un número de días limitado y queríamos recorrer muchas ciudades por todo Vietnam, decidimos reservar ya los alojamientos desde casa. De esta manera nos ahorrábamos algo de tiempo y podíamos asegurarnos de que nos ayudarían con algunas cosas (reserva del tren a Sapa, etc…).
Sin embargo, Vietnam es un país muy preparado para el turismo, y la opción de ir buscando el alojamiento “sobre el terreno” no parece nada complicada. En todos los lugares que visitamos (incluso en las zonas más rurales) hay numerosos hoteles y albergues, en general con una relación calidad/precio muy buena.
Llegamos a ver ofertas en albergues mochileros por poco más de 3 euros la noche en habitación compartida; sin embargo decidimos hacer un poquito “más cómodo” el viaje y reservar siempre habitación para nosotros dos solos (la verdad es que el precio tampoco se iba demasiado).
Los lugares más baratos eran, sin duda, Tam Coc y Phong Nha; zonas rurales que se van abriendo poco a poco al turismo, en las cuales podemos encontrar ofertas a precios muy buenos.
Por otro lado, Hanoi y (sobre todo) Ho Chi Minh City tenían alojamientos más caros y, en general, con una relación calidad/precio notablemente peor (habitaciones sin ventanas, etc…).
En Phu Quoc optamos por alojarnos las tres noches en uno de los múltiples resorts de la isla. El precio era elevadísimo (nos costó más que todo el resto de alojamientos del viaje), aunque de bastante calidad.
Aquí un breve resumen de cada alojamiento (precios aproximados, en euros).

Hanoi: Hanoi 3B Homestay.
Nuestro primer alojamiento en Vietnam nos gustó bastante. Nos recibieron con zumo, té y plátanos mientras acababan de limpiar la habitación (llegamos por la mañana). Habitación limpia, agradable, con caja fuerte y un baño más que correcto. Un pelín ruidosa (se oían los pasos de la planta de arriba) pero nada importante. El desayuno era tipo buffet y, además, se podía pedir un plato adicional más elaborado (pho, noodles, tortilla…). Botellas de agua gratis en la habitación; en recepción té, agua con limón, café y plátanos las 24 horas (todo gratis). WIFI bien. Dispone de aire acondicionado, aunque no tuvimos que utilizarlo. La situación muy buena, a tan solo 5 minutos andando del mercado nocturno, al resto de cosas visitables se podía llegar andando. Nos vinieron a buscar al aeropuerto (pagando 18$). Contactamos con ellos antes de nuestra llegada para que reservaran el tren a Sapa, lo que hicieron eficazmente. Dado que tras visitar Sapa regresábamos a Hanoi, nos guardaron las mochilas grandes y el día de regreso (a las 06:00) nos permitieron darnos una ducha gratuitamente. 
Precio: 20 euros.
Lo mejor: facilidades para organizar viaje a Sapa, ducha, etc…
Lo peor: pelín ruidosa.
Nota: le ponemos un 8.
Habitación del Hanoi 3B homestay.

Cálido recibimiento.
Sapa: Phuong Nham Hotel
A pesar de que el recepcionista hablaba inglés con un acento muy marcado (no entendíamos casi nada), se esforzaron por atendernos lo mejor posible. La habitación era amplia y limpia, con 2 camas grandes de matrimonio. Se podía poner manta eléctrica para calentar la cama, puesto que en Sapa hace frío. La calefacción iba bien, y había una estufa adicional que se podía encender a demanda. El baño estaba muy limpio. Desayuno aceptable, tipo buffet. Agua gratis al llegar y luego nos dieron una botella de 1,5 litros a cada uno para el trekking.  Wifi bastante bien, aunque a ratos. Situado a 5 minutos de la plaza central de Sapa, en una calle con tiendas y restaurantes. Contratamos con ellos un trekking el primer día y luego nos informaron sobre otras opciones a hacer por nuestra cuenta.
Precio: 17 euros.
Lo mejor: bien situado, manta eléctrica para calentar la cama.
Lo peor: difícil entenderse a veces con el recepcionista.
Nota: un 7.
Habitación del Phuong Nham hotel.

Baño del hotel.
Halong: Crucero Garden Bay Cruises
Aunque realmente no es un hotel, pasamos una noche a bordo, así que lo queremos reseñar. Barco limpio y personal con un trato muy correcto. El camarote bastante amplio y limpio, con un baño muy bueno. Wifi bastante mal (solo iba a ratos, aunque probablemente también dependía esto de a qué distancia estuviéramos de la costa).
Precio: 300€ (todo el crucero).
Lo mejor: amplio y limpio.
Lo peor: la Wifi.
Nota: un 8.
Nuestro camarote.

Detalle del baño. Limpieza y pulcritud.
Tam Coc: Nam Hoa Hotel
El chico de la recepción era todo amabilidad; salió a recibirnos corriendo al taxi y cargó con nuestras mochilas hasta la habitación. Nuestro cuarto era grande, con 2 camas de matrimonio, y tenía un baño muy limpio. Agua, té y plátanos gratis en la habitación. Desayuno abunante y muy variado. Wifi bien. Bien situado, calle de restaurantes y a 5 minutos andando de la calle principal. Alquiler gratuito de bicicletas, lo que viene de lujo para recorrer los alrededores. Nos dejaron ducharnos gratuitamente tras el check out. Reservamos con ellos el sleeper bus hasta Phong Nha; dado que el bus se adelantó, el chico recorrió todo el pueblo en moto para encontrarnos y que no lo perdiéramos. Al irnos nos regalaron una bolsita de tela de recuerdo, y nos dieron una bolsa con agua y piña para el viaje.
Precio: 19 euros.
Lo mejor: la amabilidad y el alquiler de bicicletas.
Lo peor: el té que ofrecían en la habitación no estaba bueno (por decir algo, ¿eh?)
Nota: un merecido 9.
Amplia habitación.

Todo gratuito. El té bastante malo.
Phong Nha: Linh’s homestay.
El alojamiento más barato de toda nuestra ruta tiene unas críticas excelentes en internet, por algo debe de ser. Llegamos a las 4 de la mañana, y la chica de la recepción nos recibió sonriente, permitiéndonos entrar ya a la habitación (que estaba reservada para la noche siguiente). Al despertarnos nos ofreció, gratuitamente, el desayuno, que incluía bebida y plato principal (tortilla, noodles, pho…). La habitación era bastante grande, con 2 camas de matrimonio. Aunque más humilde que el resto de alojamientos, estaba bastante limpio. Wifi bien. Perfectamente situado, en la calle principal. Reservamos con ellos el tour por Phong Nha, todo bien. También cogimos el autobús “turístico” a Hue con ellos. Hicimos el check out muy temprano y la chica de la recepción se levantó antes para prepararnos el desayuno. En todo momento nos sentimos como en casa, la chica de la recepción fue la persona más amable y simpática que conocimos en Vietnam. Si volvemos a Phong Nha será, sin duda, a este alojamiento.
Precio: 11 euros (y nos regalaron media noche y un desayuno).
Lo mejor: la amabilidad y sonrisa de la chica.
Lo peor: hizo una noche algo fresca y la manta de la habitación era bastante vieja.
Nota: un 9. 
Habitación del Linh's homestay (foto encontrada en Tripadvisor)
Hue: Serene Palace Hotel.
Sin duda, la gran sorpresa del viaje. A pesar de que se encuentra en un callejón que puede parecer un tanto sórdido, nos encontramos ante un hotel que pasaría perfectamente por un 4 estrellas en Europa. Nos recibieron con un estupendo zumo natural mientras subían nuestras mochilas a la habitación. Nuestro cuarto era enorme, con una cama gigante y todo tipo de detalles. Limpieza absoluta. Agua, té y fruta gratis. Desayuno “a la carta”, mucha variedad y cantidad. La habitación dispone de ordenador de sobremesa, la Wifi funciona muy bien. Además, el restaurante del hotel está catalogado en internet como el mejor de Hue. Decidimos probarlo y la verdad es que no nos defraudó (y nos hicieron un 15% de descuento por estar alojados allí). Situado a unos 10 minutos de la calle “mochilera”, y a unos 40 minutos andando de la ciudadela. Al llegar nos ofrecieron excursiones por Hue y alrededores, pero los precios estaban muy hinchados (mejor buscar en otros sitios…).
Precio: 25 euros.
Lo mejor: es un hotelazo, sin duda.
Lo peor: los elevados precios que pedían por las excursiones y demás.
Nota: un 9,5.
La estupenda habitación del Serene Palace Hotel.

Baño amplio y limpio.

Fruta, té, café, agua...gratuito.
Hoi An: Han Huyen Homestay
Buscando por internet vimos que los alojamientos en Hoi An eran algo más caros que los de otros lugares de Vietnam. Además, en esta ciudad íbamos a estar 4 noches, por lo que preferíamos un hotel bien situado y que estuviera bien. Con el Han Huyen acertamos totalmente. La familia que lo regenta son amables, aunque a veces era difícil entenderse con ellos en inglés. Habitación grande, con buena cama y muy limpia. El desayuno, que se podía elegir “a la carta” era delicioso (recomendados los noodles con verduras y el pancake de plátano) y abundante. La wifi iba muy bien en la recepción pero no tan bien en la habitación. Bien situado, en una tranquila calle a 3 minutos del puente que cruza el río, epicentro de la ciudad antigua. Nos alquilaron bicicletas gratis, muy buena opción para conocer los alrededores, aunque fue imposible comunicarnos con ellos en inglés para que nos facilitaran alguna ruta por la zona.
Precio: 118 euros las 4 noches (29,5 euros la noche).
Lo mejor: calle tranquila pero muy bien situada.
Lo peor: el nivel de inglés de algunos de los propietarios no permitía más que una comunicación básica.
Nota: un 8.
Enorme cama en el Han Huyen Homestay.

Todo correcto.
Phu Quoc: Famiana Resort &Spa.
El gran capricho que nos permitimos en el viaje. Íbamos a una isla paradisiaca y queríamos disfrutar de uno de sus resorts, con piscina y playa privada. Los traslados desde/hacia el aeropuerto son gratuitos. La habitación espectacular, decorada de manera muy romántica y con multitud de detalles. Pensaron que íbamos de luna de miel y nos regalaron una tarta de celebración. Agua y fruta en la habitación gratis. El desayuno, tipo buffet, tenía una variedad y un calidad impresionantes. La wifi iba muy bien. Situado en la carretera al sur de Duong Don (a 2-3 kilómetros), justo en la puerta podemos encontrar bares y restaurantes, algunos de ellos muy buenos y recomendados. Piscina amplia y limpia. La playa estaba muy bien, se pueden disfrutar de unos atardeceres preciosos desde la tumbona del hotel. Nos alquilaron una moto para todo el día por 8$, algo cara puesto que en otros lugares de Vietnam la habíamos visto por 5$. Nos regalaron un masaje por el problema de los ruidos en la habitación (ver abajo), que estuvo bien. Sin embargo, la sala de masajes carecía de intimidad, puesto que eran unas grandes cristaleras que daban al bar de la playa, por lo que cualquiera que pasara te podía ver en paños menores. El cuarto donde te hacían cambiarte para el masaje estaba sucio, con sospechosos restos marrones en la tapa del wc…
Ruidos en la habitación:
La primera noche, mientras dormimos, oímos un fuerte ruido que nos despierta:
- “¡¡¡¡Cla cla cla cla cla!!!!!”.
Suena a animal. En nuestros adentros pensamos que quizá esté fuera de la habitación. Intranquilos, intentamos dormir de nuevo. A los diez minutos:
-“¡¡¡¡Cla cla cla cla cla!!!!!”.
Ahora ha sonado más fuerte.
Encendemos la luz, con los ojos como platos, pensando qué tipo de animal puede ser. ¿Insecto?¿Mono?¿Pájaro?¿Será peligroso? Nosotros ni idea, pero finalmente podemos volver a conciliar el sueño.
Pasado un rato, el mismo ruido, igual de intenso, en otra parte de la habitación. Luz encendida y a buscar si vemos algún bicho. Nada de nada. Finalmente dormimos unas 3 horas en toda la noche.
La tarde siguiente, al regresar de Sao Beach, entramos a la habitación y…
-“¡¡¡¡Cla cla cla cla cla!!!!!”.
Mosqueados, llamamos a la recepción, quienes tardan un buen rato en venir. De hecho, tenemos que llamarles en 2 ocasiones (y eso que les hemos dicho que creemos que hay un bicho en la habitación). Finalmente vienen, revisan y no ven nada. Sin embargo, deciden cambiarnos de habitación.
Dicho y hecho, rehacemos las maletas y nos trasladan a otra habitación. Pero a las tres de la mañana…
-“¡¡¡¡Cla cla cla cla cla!!!!!”.
- ¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOO!!!!!! –gritamos al unísono.
Pero bueno, los del hotel opinan que es un insecto inofensivo, así que a dormir otra vez.
06:00 am:
-“¡¡¡¡Cla cla cla cla cla!!!!!”.
Ufff, es que esto se está pasando de castaño a oscuro. Llamamos de nuevo a recepción:
- ¿Recuerdan el ruido de ayer, por el que nos cambiaron de habitación? Pues aquí sigue y nos ha vuelto a impedir dormir bien.
- Ah, uhms…ok…ahora vamos.
Una hora después, sin que nadie haya venido a la habitación, nos levantamos a desayunar y después nos acercamos a recepción:
- Oigan, que aquí no ha venido nadie. Queremos poner una reclamación por escrito.
- Sí, ahora vamos, no se preocupen.
- Vale, perfecto. Pero queremos poner una reclamación por escrito.
- Un segundo. (Llaman a la encargada).
Le contamos la historia de la noche anterior, el cambio de habitación y que nos ha vuelto a pasar lo mismo. Le decimos que estamos pagando un dineral por sus habitaciones y que no podemos descansar, que llevamos dos noches casi sin pegar ojo, y que queremos poner una reclamación por escrito.
- No se preocupen, que les cambiamos de habitación a una villa en primera línea de playa.
- Mire, es que nos da igual el cambio de habitación, que lo único que necesitamos es dormir. Y, de todas maneras, queremos poner una reclamación por escrito.
- Uy, no, no escriban nada malo en internet.
- No, no. ¡Que queremos poner una reclamación por escrito aquí, en el hotel!
- No, de verdad. No escriban nada en internet. Miren, además del cambio a la habitación superior les ofrezco un masaje gratis en el spa.
- Que vale, perfecto. Pero queremos escribir la reclamación.
- Y además 2 cócteles gratuitos en el bar de la playa.
- Vale, perfecto, pero seguimos queriendo escribir la reclamación.
- Ahhhhhh, sí, ¡en la habitación tenéis unas hojas para rellenar!
Bueno, acabamos nuevamente cambiándonos de habitación (a una villa superior con todo lujo de detalles), con masaje gratis y cócteles en el bar. Además, en el momento de marchar, la encargada vino personalmente a preguntarnos si habíamos dormido bien la última noche (como bebés), y nos regaló unas postales de despedida.
* Seguimos sin saber qué tipo de bicho era el que no nos dejó dormir las 2 noches.
* Me da a mí que no tenían ni idea de qué era la hoja de reclamaciones en aquel hotel. 
Precio: 400€ las 3 noches, únicamente con desayuno incluido.
Lo mejor: el desayuno y ver el atardecer desde la playa.
Lo peor: el precio y la mala gestión que hicieron desde recepción cuando nos quejamos del ruido (que luego intentó subsanar la encargada).
Nota: un 7 (que aumentaría bastante si hubiéramos podido descansar bien).
Habitación muy buena, decorada de manera romántica.

El baño, muy espacioso.


Vista de la villa a la que nos cambiaron; desde su parte superior (donde está la cama). 75 metros cuadrados de lujo.
Ho Chi Minh City: Beautiful Saigon 3 Hotel
Habíamos leído que en HCMC los precios eran más caros y que, en ocasiones, los hoteles tenían habitaciones minúsculas sin ni siquiera ventanas. El personal atento y servicial. Dado que contratamos el transporte desde/hacia el aeropuerto con ellos (20$+10$) nos hicieron un cambio gratuito de habitación a una algo mejor (a una con ventana, la que habíamos reservado no tenía). La habitación estaba bastante bien, tamaño medio y limpia. Agua gratis. El desayuno lo servían en un edificio a unos 30-40 metros de allí, tipo buffet, estaba bueno. Wifi perfecta. Bastante bien situado, en un callejón estrecho con otros hoteles y restaurantes, a unos 15 minutos andando del mercado de Ben Tanh.
Precio: 33 €.
Lo mejor: la situación, posiblemente.
Lo peor: el desayuno lo servían en otro edificio, y llovía…
Nota: un 6,5.
Habitación correcta en el Beautiful Saigon 3 hotel.

El baño que, por desgracia, tuvimos que visitar en numerosísimas ocasiones.

Habitación con ventana y estupendas vistas a...una pared.

Agua, té...y un ordenador que no funcionaba.
Pues eso es todo. Si queréis algo más de información, podéis leer algunas de nuestras reseñas de estos hoteles en Tripadvisor.